Rinden homenaje a García Márquez en Bellas Artes

Miles de personas rindieron homenaje al escritor “más grande de América Latina”. Ayer, México le dio el último adiós al Gabo.

Por Paola López Niño

El pasado 17 de abril a las 12:08 murió de un paro cardiaco el escritor colombiano Gabriel García Márquez, en su casa en la Ciudad de México. Murió en paz, sedado y sin dolores, rodeado de su mujer, Mercedes Barcha, sus hijos Gonzalo y Rodrigo y sus cinco nietos. Había estado recibiendo cuidados paliativos en casa, después de ser dado de alta del hospital, donde a lo largo de las últimas semanas se cuidaba de varias aflicciones, entre las cuales destacó una afección pulmonar. Al final, el deterioro general de su salud fue lo que causó que el Premio Nobel de Literatura falleciera a los 87 años de edad.

Una ceremonia insólita fue la que se llevó a cabo el día de ayer, ya que jamás dos presidentes se habían unido para homenajear a un ciudadano con sólo una de las nacionalidades. Colombianos y mexicanos se reunieron en Bellas Artes para recibir entre flores amarillas, fuertes aplausos y ritmos de vallenato la urna con las cenizas del autor de Cien años de soledad.

Con un muy controlado acceso, entraron al recinto los amigos, escritores e invitados especiales mientras que admiradores cantaban Macondo, acompañados por músicos colombianos. Se escucharon también El Rey, Cielito Lindo y el vallenato La gota fría, seguidas de fuertes ovaciones y vivas “al Gabo”, a México y a Colombia.

Autoridades del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), acompañadas de la familia del autor, aparecieron para colocar la urna en el centro del vestíbulo, sobre un pedestal y rodeado de flores amarillas. Se montaron varias guardias de honor, la primera por María Cristina García, directora del INBA, Rafael Tovar y de Teresa, titular del CONACULTA, Mercedes Barcha,  Gabriel y Rodrigo. Aproximadamente 300 personas participaron en esta parte del homenaje al máximo representante del realismo mágico.

Aunque para algunos fueron más de cuatro horas de espera en una fila interminable, admiradores entraron desde las 16 horas en grupos de 30 personas y por solo unos momentos, para darle el último adiós al escritor y periodista. Entre los invitados especiales estuvieron Jacobo Zabludovsky, Ángeles Mastretta, Héctor Aguilar Camín, Homero Aridjis y Porfirio Muñoz Ledo así como otros personajes de los ámbitos político y cultural.

Aguilar Camín aseguró que García Márquez “es el escritor mejor y más querido de las letras. ¡Los lectores y las musas lo adoran! Los adoran sus colegas más grandes (¡y eso que somos especialistas en la envidia!) y sus colegas más chicos le rinden pleitesía… Ahora lees Cien años de soledad, veinte años después de no haberla tocado, y sales de ella alucinado por su frescura, por su humor, por su transparencia”.

 Homero Aridjis, por su parte, declaró que “Gabriel García Márquez debe estar tranquilo donde quiera que esté, es celebrado por México y Colombia, tendrá los funerales más grandes de un escritor. A Víctor Hugo lo despidieron dos millones en París, pero a Gabriel lo harán millones por la televisión”.

Sin embargo, los discursos más “sentidos”, como los definen algunos medios, vinieron por parte de los presidentes Enrique Peña Nieto y Juan Manuel Santos.

“Macondo es Aracataca pero también Barranquilla, Cartagena, Bogotá, Caracas, Paris, la Habana y la Ciudad de México. Macondo son los cientos de amigos que ha dejado por el mundo. Si algo hacía Gabo mejor que libros es amigos” enfatizó Santos.

 El presidente de Colombia también dijo que García Márquez “antes que nada nos deja la esperanza, la tarea de unirnos por el bien de nuestros pueblos. Se lo dice a Colombia y se lo dice al mundo: no estamos condenamos al mal”. Sorprendido por la cantidad de admiradores y amigos del autor provenientes de todo el planeta aseguró que es un “privilegio llamar compatriota al hombre que escribió sobre el poder más grande, más influyente de todos, que es el poder del amor”.

Por su parte, Peña Nieto calificó al escritor como “el más grande novelista de América Latina” y lamentó la pérdida, que no lo fue “sólo para la literatura, sino para toda la humanidad. Varias generaciones han encontrado respuestas a las preguntas de la vida a través de sus historias y relatos. Asumió que ficción y realidad son inseparables en la vida”.

Por último agregó que “nuestro país fue el segundo hogar de García Márquez. Los mexicanos lo quisimos y lo habremos de querer siempre. Hoy unidos, Colombia y México, le rendimos homenaje. Lo despedimos convencidos de que Gabriel García Márquez se queda entre nosotros. García Márquez se queda en el corazón de los mexicanos”.

Con información de: El País, Animal Político, El Mundo
Foto: La república

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