El mundo reza a los nuevos santos.

Por Alejandra Garcia
Twitter @ale_gahe

A las 10:15 horas de Roma de este domingo, el Papa Francisco declaró a Juan XXIII y a Juan Pablo II santos en una canonización inédita, nunca se habían consagrado santos a dos Papas en una misma ceremonia.

Fieles, peregrinos y turistas se dieron cita en primeras horas de la madrugada, llenaron el pasado domingo la Plaza de San Pedro, lugar donde se llevó a cabo la ceremonia para la canonización de dos Papas. Francisco decretó a las 10:15 horas (hora de Roma) a los nuevos Santos: Juan XXIII y Juan Pablo III.

Feligreses de todo el mundo pudieron vivir una ceremonia inédita, nunca se había convertido a dos Papas en Santos en un mismo ritual. Al igual que el publico que asistió a este gran festín católico, obispos, sacerdote y el antecesor de Francisco, Benedicto XVI, fueron parte un momento que pasará a la historia y quedará en la memoria de muchos de los ahí presentes.

Días previos a la ceremonia, se puso en duda el trabajo de Juan Pablo II durante su trayectoria como Papa, debido a los distintos casos que se dieron de pederastia, su ex portavoz, Navarro Valls, reconoció que Wojtyla “no comprendió” el alcance del problema; a pesar de las dudas de algunos cardenales como Carlo Maria Martini que dudaron de convertir a Juan Pablo II en santo, la iglesia católica siguió con los procedimientos para culminar con los visto este domingo.

Mientras que el Juan Pablo se llevaba los reflectores de todo el mundo, Juan XXIII, quien fuera conocido como el “Papa Bueno”, será recordado por un pontificado donde nombró por primera vez a un japonés, tanzano, filipino, venezolano, uruguayo y mexicano cardenales.

Dos Papas que vivieron en el mismo siglo, pero en situaciones diferentes, fueron declarados como Santos donde participaron 150 cardenales, 1,000 cardenales, 6 mil sacerdotes, 93 delegaciones oficiales y 24 jefes de Estados, entre ellos los reyes de España y de Bélgica.

“Juan XXIII y Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano, porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos”, reconoció Francisco durante la misa de canonización.

Con información de El País, El Mundo y Milenio.
Imagen de Reuters tomada de El País

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