Twitteratura

Por Paola López Niño

Los microrelatos no aparecieron mágicamente cuando Twitter salió a la luz en el 2006. Ya conocíamos los haikus japoneses y a Augusto Monterroso (“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”). La condensación de ideas y la creación de imágenes literarias en pocas palabras existían sin necesidad de una plataforma tecnológica, ¿por qué es diferente la Twitteratura?

La literatura que se adapta y se limita a 140 caracteres no sólo modifica la relación escritor-lector, sino que se presenta como una nueva herramienta creativa. Por un lado el alcance viral que caracteriza a Twitter beneficia a los escritores porque genera una interacción inmediata con sus lectores. Por el otro, escribir en tan pocos caracteres representa un estímulo creativo porque exige al autor potencia, precisión y un trabajo de edición dependientes de la naturaleza cambiante y efímera de la red.

Para darnos una idea del alcance de la Twitteratura como fenómeno social, hay que recordar que en 2010, Jean-Yves Fréchette y Jean-Michel Le Blanc fundaron el Instituto de Twitteratura Comparada (ITC), destinado a promover el género. Este mismo instituto organiza el Festival Internacional de Twitteratura, cuya primera edición tuvo lugar en Quebec en el 2012.

Incluso en 140 caracteres, hay límites

El público de hoy lee constantemente, pero a través de diferentes medios y cada vez más desde dispositivos móviles. Y aunque numerosas editoriales han manifestado que la Twitteratura es una iniciativa que busca promover el consumo de literatura, debemos estar conscientes de lo que se deja de leer.

Dos jóvenes de la Universidad de Chicago, Alexander Aciman y Emmet Rensin, han publicado ya hasta reediciones de Twitterature, libro en el que reúnen y resumen humorísticamente 20 obras de literatura universal en 20 tuits cada una. Obras de Dante, Shakespeare, Dostoyevski y Joyce son reducidos a 20 tuits de 140 caracteres. Algunos consideran que esto es una genialidad, una idea ingeniosa que merece reconocimiento. Otros llaman a esto un “fatídico crimen contra el arte escrito” y una “frívola carnicería de clásicos”.

No hay duda de que los tuits de Aciman y Rensin requieren un trabajo de condensación y resumen extraordinario; y sí, la idea podría decirse ingeniosa. Sin embargo, y como advirtió el escritor español Juan José Millás en una entrevista, “tenemos que ser conscientes de que no estaremos leyendo la obra verdadera de Shakespeare”.

La relación autor-lector ha cambiado

Tiempo Bullet entrevistó al escritor mexicano Alberto Chimal, quién en sus 83 novelas escribe: “Los mundos narrados son pequeñísimos en la página pero se amplifican en la imaginación”. En ese sentido, le preguntamos cómo es que cambiaba la relación del autor con el lector con la Twitteratura.

—El lector adquiere un papel más importante -señala Chimal- Sin embargo, debo agregar que no es un efecto que logre exclusivamente por medio de Twitter. Mucho de la escritura actual en medios digitales, simplemente por su brevedad y por su rapidez, se lee en medio de un contexto que llama mucho más la atención que en la lectura concentrada de un libro. Esto tiene ventajas y desventajas, pero entre las primeras está que el lector puede relacionar lo que lee de más formas, y más rápidamente, con su entorno, sus lecturas previas o paralelas, etcétera.

El autor, por otra parte, puede encontrar beneficios en los límites que le exige su nuevo lector. Reducir un relato a 140 caracteres no es fácil, pero quien lo logra puede potenciar su creatividad y seguir desarrollándose como escritor.

—No podría decir que es benéfico para cualquier escritor, pero sí lo es para aquellos cuyo proceso creativo puede beneficiarse de partir de alguna restricción, como decían Italo Calvino y otros miembros del grupo OuLiPo [taller de literatura potencial]: la limitación de espacio impulsa a superarla creativamente. Es lo que sucede también con formas muy estructuradas de la poesía clásica, como el soneto, por ejemplo.

La buena Twitteratura

El nuevo contenido es el que más ha llamado la atención en todo el mundo. Un ejemplo sonado es el de la primera novela española en Twitter, Serial Chicken, del periodista y escritor Jordi Cervera, que trata de una gallina asesina. Destacan también el español Rodrigo Cortés con A las 3 son las 2

“La poesía que no rima es prosa picadita”; “El jet lag es, creo, una forma de nostalgia”; “Toser también es opinar”; “Desfilan las modelos más enfadadas que los soldados”.

…Alberto Chimal con 83 novelas…

“El nadador llegó veloz al borde de la alberca. No se detuvo y siguió braceando a través del concreto. Ahora continúa por tu cabeza.”

…el poblano José Luis Zarate…

“Cuando se decidió que todo el mundo tuviera un hada madrina creímos que todo sería diferente, pero las hadas más poderosas gustaban de cumplirle caprichos a reyes y emperadores y ello anulaba la magia modesta de las hadas proletarias que no podían explicarnos por qué continuábamos en crisis”.

…Gatubellísima de Luis Alejandro Ordóñez, El hombre de tweed de Mauricio Montiel Figueiras, etc.

Escritores como Cristina Rivera Garza, Aurelio Asiain, Ruy Feben han convertido a Twitter en laboratorios personales. También han llamado la atención proyectos grupales -como el de José Cohen, El espejo –que, según Chimal, se suman a la enorme cantidad de experimentos nuevos con la red para potenciar la narración.

Alguna vez, Chimal comentó que “toda cuenta de Twitter es una especie de laboratorio de escritura que solo se puede dar leyendo ahí, en tiempo real”. Así que le preguntamos: ¿cómo ha cambiado el papel del tiempo en la lectura? ¿Puede el timeline determinar el formato y el sentido de un relato?

—Sí, aunque no siempre se utiliza ese potencial y el efecto más común es la disminución del tiempo de atención de los lectores. Por otra parte hay experimentos interesantes que incluso van más allá del concepto tradicional del relato, como por ejemplo las acciones colectivas de escritura, en las cuales una idea –a veces aparecida incluso por casualidad– “prende” en un grupo de lectores, que empiezan a escribir variaciones sobre ella y mantienen una especie de efecto de bola de nieve –de escritura estimulada por lecturas muy inmediatas– durante minutos o incluso horas.

¿Tiene futuro?

Tanto en el público como en el gremio, la Twitteratura ha suscitado opiniones discordantes y ha dado lugar a debates y conferencias. Si bien hay escritores que aseguran que Twitter los ha hecho escribir de otra forma, otros se resisten y rechazan a la literatura en medios sociales. Otros, como el escritor Thierry Crouzet, han expresado sus dudas sobre la probabilidad de que la Twitteratura subsista a largo plazo, aunque sus carreras se hayan visto beneficiadas por ella.

—La experiencia de Twitter -concluye Chimal- me ha permitido perder el miedo a más de una variedad de experimentación y también me ha ayudado a aprovechar la interactividad de la red, que es un terreno todavía por explorar en gran medida: la organización horizontal y no vertical, como en las culturas de otras épocas de la escritura y de la lectura

Con información de: BBC, El Espectador, la Piedra de Sísifo, Marabilias
Foto: La página de Beto Buzali

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