Bef y su 1874

 1874 es la nueva novela digital de Bernardo Fernández “Bef”, recientemente publicada como novela gráfica por la editorial Resistencia y el Conaculta.

Por Paola López Niño

Bef (Ciudad de México, 1972) es un escritor, historietista y diseñador gráfico graduado de la Universidad Iberoamericana, más conocido por ganar el Premio Nacional de Novela Negra Una vuelta de tuerca por Tiempo de alacranes, y el Premio Grijalbo de Novela por Hielo Negro.

En 1874, los protagonistas son robots y máquinas que realizan actividades humanas y tienen funciones específicas dentro de ciudades flotantes. El Sr. Inspector se encontrará un día con un caso único por resolver: la misteriosa muerte del Sr. Bibliotecario, que iniciará una investigación criminal que alcanzará magnitudes insospechadas. Aunque en palabras de Bef su novela “no es una novela policiaca”, 1874 es un “cómic steampunk” con toques de novela negra. ¿Cuál es la diferencia?

Un cómic steampunk, explicaba Bef en una entrevista, es un género que responde a preguntas del tipo, ¿qué hubiera sucedido si la tecnología digital o la cibernética se hubiera desarrollado cincuenta o cien años antes? Así, en esta novela Bef hace una especie de “weird fiction” –de la cual no existen muchos referentes en castellano- construyendo un mundo en donde no hay seres humanos y donde la población son robots y máquinas que se reproducen a sí mismas.

Uno de sus referentes para escribir 1874 fueron los cuentos de ciencia ficción Ciberíada (1965) de Stanislaw Lem, en los cuales dos robots constructores viajan por el universo y coexisten con seres humanos. “Yo creo que no llego ni medianamente cerca pero fue uno de mis referentes. Él lo hace en un plan satírico, corrosivo y mordaz; y yo más bien quise hacer un noir clásico en una ciudad de robots”, dijo.

¿Qué es lo que hace a 1874 un noir? “Yo lo hice casi como receta de cocina de un cuento noir; quise hacer un noir con todas las de la ley: hay una femme fatale, un detective duro, un jefe de policía…”. En una novela negra, se sigue el esquema de la novela policiaca, donde un detective investiga un crimen y descubre y persigue a los culpables; sin embargo, el interés primordial de la novela negra no está tanto en la resolución del misterio sino en un enfoque realista y sociopolítico, donde la atmósfera es violenta y los personajes no se dividen tan fácilmente entre buenos y malos.

La novela negra, como diría Paco Ignacio Taibo II, retrata la realidad social de un país. Según Taibo, mientras que tuvo gran eco en países anglosajones, en México la novela negra fue reinventada, ya que ésta se escribe a partir de la realidad nacional y no del género literario. Es por ello que autores mexicanos ganaron reconocimiento escribiendo novelas noir. La literatura policiaca mexicana de mediados del siglo XX no se incluye en la historia de la “gran literatura nacional” porque no era un género nacionalista. Fue a partir de los años 60, cuando se introdujo el noir en el país por Rafael Bernal, que el género adquirió un nuevo espíritu de denuncia.

Parecería que Bernal inventó la novela negra mexicana con El complot mongol (1969), libro que recientemente adquirió la fama del libro fundacional y se convirtió en un texto legendario en países como España, Inglaterra y EEUU. El complot mongol cuenta las historias de un sicario policial que trata de desbaratar un complot para asesinar al presidente de los EEUU de visita oficial en México. Es un paseo por la política de un México en el que la democracia fallida después de la revolución había dado paso a la corrupción y a una transformación radical del país.

En México los primeros autores del género tuvieron que enfrentarse a lectores que necesitaban obras pasajeras. El género policial ya era popular por ser una manera fácil y predecible de interpretar una realidad social complicada. Este género popular de entretenimiento democrático se transformó en el género negro en respuesta a la corrupción y violencia de la realidad mexicana. La búsqueda de la verdad se asoció entonces no con el ingenio, sino con un desencanto difícil de aceptar.

Muchos de los primeros autores de novela negra mexicana adquirieron fama a través de otros medios. Así sucedió con Rodolfo Usigli y sus obras de teatro, o con Juan Bustillo Oro y sus películas. Sin embargo, autores como Francisco Martínez de la Vega, Antonio Helú y María Elvira Bermúdez se abrieron camino conectando una “inteligencia amateur sobre el crimen” con la realidad, ya que, hay que tomar en cuenta, no cualquier investigación era (ni es) plausible en un país donde los caminos de la justicia son inciertos.

 Hoy en día hay también autores representativos del género en México, como Élmer Mendoza y el mismo Bef. Y aunque éste último escribió 1874 como un steampunk con sólo “toques” noir, es necesario que el lector se pregunte si en aquél mundo extraño de robots se esconde una interpretación de nuestra realidad.

El próximo jueves 22 de mayo, Bef y Karen Chacek hablarán sobre “la literatura de la imaginación” a las 18:00 horas en el Centro Cultural Bella Época, como parte de las actividades programadas por la V Feria del Libro Independiente.

Con información de: Diccionario de términos literarios (Demetrio Estébanez Calderón), Nexos (Pablo Piccato), El confidencial, Reporte Indigo, Más Cultura

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