Noviembre, tiempo de reforma migratoria

Los recientes conflictos en Ucrania y Rusia, y la amenaza de ISIS para Estados Unidos, ha dejado por momento de lado el tema de la reforma migratoria, un tema que se ha paralizado a casi un mes de la elecciones.

Por: Eduardo Aguilar

Barack Obama ha prometido detener la deportación de inmigrantes ilegales una vez que termine el periodo de elecciones en Estados Unidos, es decir, el próximo mes de noviembre. En el programa de televisión Meet the Press, el Presidente de Estados Unidos, dijo que haría esto porque es lo más correcto para el país.

Sin embargo, el pasado 30 de junio, en el Rose Garden de la Casa Blanca, Obama dijo haber instruido a Jeh Johnson, Secretario de Seguridad Nacional, y a Eric Holder, Fiscal General de Estados Unidos, para que buscaran los métodos legales que la Presidencia podía utilizar para solucionar la problemática de migración. En ese mismo discurso, Obama se comprometió a utilizar estos métodos antes del fin del verano.

En su momento, el mensaje parecía claro “La Presidencia intentará mejorar la situación migratoria con o sin apoyo del Congreso, controlado por el partido republicano”. Antes de realizar esta declaración, el gabinete del Presidente estadounidense no tomó en cuenta dos obstáculos importantes.

El primero de ellos es la agenda de seguridad. Los recientes conflictos en Ucrania y Medio Oriente han distraído la atención de Presidencia y Congreso por igual, al provocar votaciones imprevistas por parte de los legisladores para otorgar presupuesto extraordinario a la milicia.

Tal vez el obstáculo más importante sea la férrea oposición que representan los congresistas de su propio partido ante la acción unilateral de un mandatario cuyos niveles de aprobación han disminuido constantemente en los últimos meses, sobre todo cuando se trata de un tema tan polémico.

En un periodo de elecciones en que los candidatos demócratas pretenden conservar sus curules en Louisiana, Alaska, Arkansas y Carolina del Norte, además de pelear por un puesto en Kentucky y Georgia, apoyar o no una política que daría refugio legal a miles de inmigrantes podría ser la diferencia entre el triunfo y la derrota. A diferencia de las elecciones presidenciales, en este caso los distritos competidos carecen de una población hispana significativa, por lo que una reforma migratoria no parece la mejor estrategia electoral.

 

A partir del anuncio de la posposición, grupos activistas migratorios y medios en general han expresado su descontento. La Unión de Granjeros declaró que “Justicia retrasada es justicia negada”, mientras que La Opinión, el periódico hispano con mayor tiraje en Estados Unidos, tituló su ejemplar del domingo 7 de septiembre “Obama no se atreve”.

 

La comunidad latina ha sido cortejada por políticos en campaña, sobre todo en campañas presidenciales debido a la gran población hispana en el estado de Florida, uno de los más competidos. Estos cortejos generalmente se presentan en forma de promesas de una reforma migratoria. Sin embargo, estas promesas se esfuman cuando el tema se torna en contra de los intereses de la agenda política. Pasó con Bill Clinton, pasó durante el segundo término de George W. Bush y continúa pasando hoy, con Obama.

 

Ahora, la comunidad latina en Estados Unidos tendrá que esperar pacientemente al fin del periodo electoral. Frank Sharry, jefe de La Voz de América, espera que después de este periodo no surja un pretexto más para inventarse un enésimo retraso.

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