La Ibero en el ’68

La Universidad Iberoamericana y otras escuelas privadas se unieron al movimiento estudiantil hace 46 años.

Por: Estefania Contreras/ Edición: Tamara Moreno

En 1968, se vivió el movimiento social-estudiantil más significativo en la historia de México, y aunque la mayoría de los estudiantes que lo conformaban eran alumnos de la Universidad Autónoma de México y de diferentes escuelas del Instituto Politécnico Nacional, alumnos de la Universidad Iberoamericana apoyaron la causa y participaron activamente.

A principios de los años sesentas, mucho antes que Santa Fe, incluso años antes de que un temblor derrumbara la universidad y se crearan los llamados “gallineros”, la Ibero se trasladó de Insurgentes Sur a sus nuevas instalaciones en la colonia Campestre Churubusco, con 1,519 alumnos y 449 profesores. Para el 68, la institución se consolidó con carreras como Antropología, Letras y Ciencias, y Técnicas de la Información, que décadas después se convirtió en Comunicación.

La recopilación de datos en el libro Crónica-1968 de Daniel Cazís, cuenta que en agosto del año de la masacre de Tlatelolco, cuando la UNAM y el Politécnico demandaron al gobierno autonomía universitaria y libertad de expresión, carreras de la UIA como Ciencias Políticas, Sociología y Diseño se unieron a sus compañeros en huelga y se sumaron al pliego petitorio del Consejo Nacional de Huelga (CNH).

“Los universitarios han sido siempre conciencia cívica de la sociedad, símbolo y realidad de verdad, libertad, justicia social y democracia. En México pocos grupos son tan capaces como ellos de levantar la voz, exigir y colaborar […] para una vida digna.

El lema de nuestra casa de estudios, ‘La verdad nos hará libres’, adquiere toda su trascendencia: buscamos la verdad para conseguir la libertad. Sólo los enemigos de la libertad pueden temer a la verdad”, afirmaron profesores y alumnos de la UIA al solidarizarse con el movimiento.

Instituciones como La Salle y el Colegio de México también estuvieron involucradas con el CNH y participaron en acontecimientos estudiantiles del 68.

En La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska hay una declaración que demuestra cómo integrantes de universidades públicas se sorprendieron al ver la disposición que tuvieron escuelas privadas y se rompieron estereotipos entre las carreras y los niveles socioeconómicos.

“El movimiento politizó a mucha gente. La Ibero, que es la ‘fresiza” en su máxima expresión, también hizo pintas, repartió volantes y asistió a las manifestaciones a pesar de los macanazos. Yo creo que el Movimiento Estudiantil nos hizo mucho bien a todos”, dijo Carolina Pérez Cicero de la UNAM.

En el libro de Poniatowska se menciona a una estudiante de Letras Españolas de la Ibero que relata brevemente lo que sintió al ser capturada por soldados del ejército mexicano el 2 de octubre.

A 46 años de la matanza de Tlatelolco, se recuerda la pasión de todos los estudiantes, profesores y padres de familia que se manifestaron ante el gobierno y que se integraron como uno solo, sin importar la carrera que estudiaban o si pertenecían a universidades privadas o públicas.31

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