Soy mujer, soy biker

Ningún bache, por más grande que sea, permitirá que las amantes de las motocicletas se alejen de su pasión por ellas.

Por Marce Reyes

Lorena tiene 23 años de edad y es originaria del Estado de México, aunque muchos esperarían que estuviera terminando su licenciatura, para ella no hay carrera más importante que las que ha compartido con su padre en las carreteras del país sobre Penélope, su moto Yamaha 600cc. ¿Quién necesita volar cuando puede rodar?, fue la consigna con la que creció. Su padre solía susurrarle al oído que había nacido con sangre biker, él ha sido motociclista por más de 30 años y muchos lo culpan y tachan de irresponsable e inconsciente por haberle inculcado el amor por las motos.

Afirma que el aire sobre su cara, la adrenalina y la libertad que siente al rodar, son los mayores motores que impulsan su amor por el motociclismo. Sumado a esto, la gran familia de la cual se ha vuelto parte en cada lugar por el que ha rodado. A lo largo de sus viajes por el país, Lore ha conocido muchas mujeres que comparten la misma pasión por el caballo de acero, cada una con su propia historia, pero todas miembros de la misma hermandad. Para ella, a pesar de las distancias, sus amigas se enfrentan a situaciones similares respecto a su amor por las motocicletas y las limitantes que encuentran.

Chics moto

Su amiga Armida también nació con sangre biker, desde niña viajaba con sus padres y hermanos por las carreteras sin rumbo alguno y con el único objetivo de “convivir con la familia mientras el aire acariciaba sus mejillas.” Armida cuenta que con la llegada de la adolescencia esos viajes terminaron y las motos pasaron a segundo plano hasta que se casó con El Chileno, piloto de enduro-cross y padre de sus dos hijos, con quien el amor por la velocidad volvió a resurgir. A sus 46 años de edad, participa en torneos de enduro sobre una Honda Falcon 400cc Doble Propósito; su velocidad, habilidad y destreza, le otorgan constantemente alguno de los primeros tres lugares en el pódium. De vez en cuando, Lorena la acompaña en sus competencias.

Armida

Armida

En el norte, Lore sale a rodar con Bella, quien pertenece al moto club femenil de Culiacán “Amazonas Biker”. En Tepic conoció a Aizel de 19 años de edad, ella comparte con su marido el amor por la velocidad y las dos ruedas. Durante sus viajes al sur, conoció a Steff, quien heredó su interés por las motos gracias a un tío. Sus padres reprobaban rotundamente su deseo por comprar una moto, cuando empezó a trabajar ahorró para comprar su FZ16.

Steff

Steff

En el bajío ha encontrado más chicas moteras. Mizar, al igual que Lore, ha recorrido gran parte del país sobre una Shadow 1100. Actualmente está casada y tiene un bebé, aunque los 3 pertenecen al Moto Club Lama, considera que por el momento no es prudente subirlo en una moto. Durante la Moto Fiesta León 2014 visitó a sus amigas Reyna, Rouse -quien participó a pesar de haber sido operada hace apenas dos semanas- y Kika –madre soltera de una niña de 8 años. Ellas son miembros del moto club Badpayers Guanajuato, que además de rodar gustan de ayudar al prójimo y asistir asilos y casas hogares.

Mizy familia

Mizy

 

Cuenta que en León, también tiene una amiga cuya vida es el motociclismo, pero esta pasión no le ha permitido ser quien realmente quisiera. Elizabeth es travesti y aunque el mundo biker comienza a aceptar a las mujeres como iguales, considera que situación aún es demasiado. Ella aprendió a llevar su vida como hombre haciendo crecer su negocio de motos y cuando le es posible sale a rodar como Lizzy.

Cuando viajó a San Luis Potosí conoció a Roxita, que aunque nació en el DF se considera más potosina que una enchilada, Lorena la describe como una hermosa mujer, dulce, cálida y apasionada miembro del Moto Club Sexy Bikers. También a Ely, que sin importar la falta de una moto propia comparte el amor por el deporte y lo vive como copiloto, Cristina, la más pequeña de 5 hermanos culpables de hacerla fanática de la adrenalina y velocidad, maneja motores arriba de los 600cc y Berenice, que lamentablemente fue víctima de un asalto y perdió su moto a principios de noviembre.

Christina

Christina

Lorena visita constantemente la Ciudad de México, donde ha conocido “mujeres extraordinarias y con la misma pasión”, como Aitzel, de apenas 16 años de edad y lleva 10 al volante. Ella pertenece a un escuadrón de acrobacias en moto llamado Hunos. Ceci, que siempre había tenido las ganas de aprender a andar sobre dos ruedas y finalmente hace cuatro meses, tras haber ahorrado durante un año, logró comprarse una pequeña motoneta “que ama y cuida como si fuera un hijo.”Los fines de semana los dedica a limpiarla o repararla y de vez en cuando sale a rodadas, con sus amigos, a la Marqueza , Cuernavaca y Puebla. Ceci sufrió un accidente, junto con su novio, donde cayeron mas de 20 metros por un barranco. Afortunadamente no les pasó nada grave, pero en ese momento descubrió lo importante de tomar medidas de seguridad, como usar casco y protecciones o soltar el piloto al momento de la caída para que el impacto sea menos riesgoso.

Alitzhell

Aitzel

También conoció a Esther, líder de Nenas Biker, Yani, miembro de Free Riders y a Monny, que es como la hermana menor de muchos moteros, querida y cuidad por todos ellos.

Koala y Michelle son corredoras de la escudería AV Motor Racing Team amantes de la adrenalina y la velocidad. Koala comenzó con las motos desde pequeña, pues su padre fue corredor de cross. Por su parte a Michelle, en un principio no la aceptaba la familia, incluso la mamá le dijo “mejor te hubieras comprado una pistola.” Finalmente logró obtener su apoyo.

Michelle y Koala

Koala y Michelle

Daf es una de sus amigas más cercanas, lleva poco tiempo al volante pero “transpira pasión biker.” Además de rodar sobre una Bobber es miembro de Halcones México, un escuadrón de acrobacias sobre motos conformado por 14 elementos de los cuales cuatro son “orgullosas, bellas y hábiles mujeres”; Erika, Rosalba, Lizy y por supuesto Daf. Lore comenta que aunque utilizan un uniforme que a pocos podría parecerles sexy, por su semejanza con el uniforme de un policía, lo portan muy seguras de sí “desbordando todo su sex appeal”. El escuadrón tiene 80 años de haber sido fundado por el abuelo de Rose, el capitán piloto aviador Antonio Martínez Solís y hace 20 años se unió la 1º mujer a la historia de la acrobacia en México: Rosalba Martínez.

Para Lorena, lo mejor de este escuadrón es el apoyo que le brindan a las mujeres, así como la igualdad y respeto con que son tratadas. En alguna ocasión Erika le presento al actual capitán Alejandro Martínez quien la dejó asombrada por el liderazgo nato que lo ha llevado a tener el equipo que tiene, más que compañeros parecen familia.

Halcones

Halcones

Los Halcones han participado en múltiples exhibiciones y giras, tanto en México, como en Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. A diferencia de lo que Lorena esperaba, el escuadrón no recibe el apoyo ni la atención que mereciera y aunque han tocado varias puertas en busca de patrocinadores, por el momento sólo han conseguido a una empresa alemana que únicamente los apoya cuando requiere que den una exhibición en Europa. Gracias a que cada miembro del equipo es profesionista entre semana y acróbata los domingos, han logrado sustentar su pasión con cooperaciones que cubren los servicios, consumibles, viático y demás gastos, sin embargo, no son suficientes.

Una de las grandes dificultades es lo costoso que resulta esta pasión. Partiendo de la motocicleta, el equipo de seguridad, el mantenimiento y cosas como encontrar un espacio donde entrenar que cuente con las características adecuadas. Además, están los gastos que se realizan al asistir a competencias y las inscripciones a ellas. “Sin importar cuantas puertas hemos tocado, los patrocinadores sencillamente no aparecen y los que llegan a hacerlo apoyan en especie y no en efectivo, como realmente convendría”, aseguró Lorena.

No logra entender como habiendo tanto talento, no exista el apoyo ni por parte de empresas, medios o la misma federación de motociclismo. Comenta que muchas coinciden en que “mientras el soccer sea el único deporte rentable, las esperanzas de ser puestas en el mapa se desvanecen.”Lo que alienta a todas es la pasión que sienten, esa extraña necesidad de sentir el manubrio, el aire en su cara, la adrenalina, esa libertad que solo la moto puede darte y que solo aquel que la vive podría comprender.

“Es la incertidumbre, como una droga que te hace sentir vivo y que harás hasta lo imposible por seguir adelante. Es caerte y que te duela todo el cuerpo pero te duele más ver tu moto ahí tirada, ahorrar y dedicarle tiempo para limpiarla o repararla.” Es una hermandad que rompe fronteras e idiomas, unidos por un solo código, el código biker.

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Marc Reyes, alumna de Alicia Guzmán profesora de Laboratorio de Comunicación Periodística

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