Erasmus-wanna-be

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Por: Jorge-Armando Carmona

“¡OMG esto ya empezó, hasta pronto!” fue el pie de foto de la selfie que hice en el avión antes de despegar.

Veinticinco horas de vuelo después –sí, compré un vuelo barato- aterricé en España. Antes de venir para acá, me cercioré de escuchar a personas que habían estado de erasmus –nombre que se le da al estudiante de intercambio nacido en la Unión Europea, o sea, yo no-.  Recibí comentarios de todos los tipos; desde el “…no te juntes con los mexicanos porque ¡qué hueva!, júntate con los erasmus…”, hasta el “…pues échale ganas porque todos los que se van regresan con todas reprobadas…”.

Y siendo sincero, quiero pensar que la mayoría de los que decidimos hacer un intercambio lo primero que nos viene a la mente son escenas de la película Proyecto X; fiestas, harto alcohol y extranjeros deseosos por encamarse con otros; no lo voy a negar, sí pasa.

Pareciera que las universidades te recomiendan llegar unos días antes de comenzar clases para adaptarte…a las fiestas porque éstas no acaban. Cada día hay fiestas diferentes, en pisos diferentes. Sales en grupos de unas 60 personas al antro, todos en plan de “super cuates”; te ligas a una que otra fiera, te lías con ella y amaneces en la cama de sepa Dios quién.

Todo va increíble *Inserte aquí el “hasta que…”* empiezan las clases. Si se te ocurrió meter 5 materias –como yo-, (la Ibero te recomienda 4), y, para ponerle más drama, todas en catalán, la doble vida se vuelve imposible. Para entonces tu grupo de amigos ya debió reducirse a unas 10 personas con las cuales convivirás el resto del erasmus para ir de fiesta, para viajar y, claro, para estudiar una hora antes del examen.

Te topas con un mundo lleno de libertades, pues no están tus padres para controlarte; llegas a casa a la hora que quieres, te pones tan borracho que al día siguiente no puedes ni levantarte de la cruz que traes. En fin, aquí va el sermón, lo importante es que te des cuenta de que no está chido volver con materias tronadas.

En mi caso, esta experiencia, que está por terminar, se convirtió en un proceso de maduración y de autoconocimiento. Un proceso con el que pude conocer mis habilidades y puntos débiles –hay que tomar nota porque suelen preguntarlos en las entrevistas de trabajo- y explorar más a fondo mi personalidad.

Y bueno, como están de moda las listas, te dejaré por aquí las 7 cosas que no se te pueden pasar en tu Erasmus.

  1. Antes de llegar, analiza si quieres vivir la fiesta o si realmente quieres estudiar. Dependiendo de tu respuesta, mete la carga de materias adecuada.
  1. Si no has encontrado un piso, te recomiendo que seas “movido” y te establezcas lo antes posible. Busca un piso cerca de tu facultad porque así tienes menos pretextos para faltar a clases.
  1. Date vueltas a tus clases. Así el profe verá que sí fuiste y al final le puedas hacer “la chillona” para que te pase.
  1.  Si decidiste irte de fiesta una noche antes del examen, pídele a tus amigos que te echen “la perdida” varias veces. Pon la alarma del celular y del iPad. Y si ya de plano crees que no te vas a parar, vete en vivo, total.
  2. Piensa en tu fianza -y en la de tus roomies– antes de armar un bacanal en tu piso.
  1.     Sé tolerante. –¡ARGH! sobre todo con tus roomies-.
  1.     Disfrútalo mucho, esto va a cambiar tu vida.

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