Zaratustra Vázquez, un Dandi mexicano

Por: Melina Vázquez.

Si hubiera sido un personaje de lotería, su estampilla habría estado titulada como ”El dandy”. Un tipo surreal que vestía su delgado cuerpo con chaleco, camisa y sombrero. El rostro lo adornaba un bigote que le daba una apariencia sabia y respetable. Un hombre sereno que miraba el mundo con atención. Alguien con quien era fácil mantener una conversación profunda. Su nombre era Zaratustra Vázquez. Nombrado así como homenaje al libro de Nietzsche: Así habló Zaratustra. Tuvo una educación “especialmente atea”, en sus propias palabras, pero era una persona con una sensibilidad privilegiada para percibir lo que lo rodeaba; inteligente y cuidadoso con las palabras, un hombre difícil de olvidar.

Se dice que su destino estaba en la cumbia y la poesía. Pero -entre otras cosas- estudió literatura, fungió como maestro de Producción Radiofónica en la Ibero y fue el primer editor de la revista Vice México. Además tuvo un programa en los primeros años de Ibero 90.9 junto a su compañero y gran amigo Daniel Somellera.

Los lunes a las 10 p.m. se transmitía Triscerable, donde los radioescuchas se acompañaban del dúo de caballeros para adentrarse en aventuras sonoras donde se exigía imaginar y pensar. Los amigos hacían radio explotando el potencial del medio soltando fragmentos de poemas o frases poéticas que surgían en el momento y los escuchas se volvían cómplices del mundo surreal que durante esa hora existía.

La escuela que le dejó Triscerable, ayudó para que más tarde Zaratustra formara Sonido Changorama, grupo que retomó la cumbia, a la que entonces mucha gente desdeñaba, y la combinó con electrónica creando “cumbia futurista”. La banda comenzó como un juego donde Zaratustra y Somellera se divertían combinando canciones y hablando mientras sonaban las pistas. Utilizaban audios de la vida cotidiana, de figuras políticas y de transmisiones televisivas, que daban como resultado fragmentos confusos pero a la vez significativos. Sonido Changorama suena a electrónica con la tragedia mexicana, parecido a lo que ahora se escucha con un tono mucho más macabro en artistas como Siete Catorce.

La música es bailable pero cada canción tiene una pizca de crítica a la que uno mismo debe dar sentido. Zaratustra se encargaba de mezclar, mientras David se enfocaba en hablar. Al principio reutilizaban canciones y las mixeaban; pero después, debido a un pedido de Immanuel Miranda -del grupo Afrodita-, Sonido Changorama empezó a producir canciones originales. Así surgieron piezas como “La Cumbia del Informe” y “Eclesiastés 3.3” que después se compilaron en el álbum Los padres de la patria. Alguna vez Zaratustra dijo sobre su música:

“Siempre nos hemos robado letanías populares, frases, el chiste es dialogar con la inmediatez y la actualidad, deformarla con total falta de respeto. Que la gente piense, y si no quiere pensar pues que baile, podemos hacer las dos cosas.”

Changorama se presentó en eventos, bares, antros y hasta apareció en un escenario del Vive Latino 2013. Sin embargo, Zaratustra también amaba las letras. La poesía fue su otra pasión. Escribió un libro llamado Sobre el sentimiento tango de que simplemente todo que se publicó en edición limitada, cuya belleza contempla poemas que transitan por el amor, la ciudad, México y el cielo. El autor explicaba el sentimiento tango como uno que sufre pero goza. En un fragmento de este libro se lee:

“La depresión se confundía con el pasto
lo amargo se difuminaba con el sabor de cerveza
la gorda abrazaba al joven fornido
moviendo su cadera en clave morse
no me dejes
a lo lejos en su ropa un muchacho lleva escrita la leyenda
mi país puede romperse en pedazos.”

La muerte de Zara, como le decían sus amigos, llegó temprano en 2013 debido a una accidental fuga de gas en el edificio donde vivía. De inmediato se publicaron conmovedores textos que lo despedían con tristeza y ternura, e incluso tuvo lugar un homenaje donde seguidores y camaradas se reunieron para rendir respeto y compartir su duelo bailando y escuchando sus poemas.

México es lugar de águilas que devoran serpientes, donde las pasiones nos vuelven pumas guadalupanos que viven el sentimiento tango de que simplemente todo. Y a veces cruzan por sus calles, personalidades geniales que se van pronto pero que dejan a su paso sabiduría, baile, o por lo menos, mucho en qué pensar, como hizo Zaratustra. La siguiente frase de su autoría es tan bella y precisa como la poesía puede ser:

“Piensa en todos tus sueños.
Después de todo,
uno acaba muriendo
como cualquier otro
Sin poder volver a probar
la nieve de limón.”
– Zaratustra Vázquez.

En una entrevista en 2012 le preguntaron que cómo veía la cumbia en 2015 y él para terminar su respuesta dijo: “Yo creo que la gente va a seguir bailando”. Hoy, quienes lo escuchan y leen, quienes lo descubren y recuerdan, entienden que Zaratustra Vázquez pisó el planeta para disfrutar y crear.

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