Opinión: las implicaciones del sexo pornográfico

 Andrea Molina Ballester – @andymolina21

Comunicación 8° semestre

 “Acusas al rival de la intención de crimen después de decidir eliminarlo. Acusas de pornográfica la vida sexual sana porque tienes en mente intenciones pornográficas”

–Wilhelm Reich–

Según Robert Peters, presidente de Morality in Media,  “la pornografía se produce mayoritariamente para hombres y cuando estos se vuelven adictos buscan cosas más duras, explícitas, desviadas … las mujeres son pagadas para que den la impresión de disfrutar la degradación y la violencia”.

La realidad es muy distinta.

A pesar de que existan este tipo de argumentos sobre la pornografía, voy a decidir ignorarlos porque a pesar de que la pornografía está hecha por y para hombres puedo admitir que yo sí disfruto de vez en cuando los videos de YouPorn y PornHub.

Recuerdo la primera vez que vi pornografía. Tenía entre  trece o catorce años. Me encontraba viendo una película en Golden que terminaba a las diez de la noche y de repente comenzó un programa llamado “Hotel Erótica”.

La película contaba la historia de un par de amigas increíblemente bellas y chichonas que deciden hospedarse en un hotel/spa donde un grupo de hombres fuertes, guapos y con un pene gigantesco deciden llevarlas a un picnic, resultando en una especie de encuentro lésbico para después terminar en una orgía.

A pesar de que a este tipo de porno se le llama “soft porn”, a mí me causó un fuerte  impacto. Desde ese momento, mi interés por el porno se fue desarrollando poco a poco, haciendo que mi curiosidad por el tema se hiciera cada vez más grande. Hasta me encontré de repente utilizando el porno como fuente importante para mis sesiones nocturnas conmigo misma.

Es importante entender (y más si nunca has tenido relaciones con alguien) que el porno no es nada parecido a la experiencia real de un encuentro sexual, pues no todas las mujeres gritan como locas desquiciadas de placer mientras el hombre las penetra con un pene de anormal tamaño. Tampoco es habitual que las pijamadas entre amigas terminen en una sesión lésbica con dildos y vibradores.

Las posiciones que llegamos a ver en estos entretenidos videos son casi imposibles de lograr por una persona normal (créanme, lo he intentado). Y no, no nos cogemos a los carteros que vienen a dejar paquetes porque estamos muy calientes.

Aunque existen muchos diferentes tipos de pornografía (soft, hardcore, amateur, lésbico, gay, fetichista, asiático, de embarazadas, botargas, pies, miembros amputados, de menores de edad, hentai) aquel que predomina es el que proviene de fantasías que los hombres tienen acerca de las mujeres o más bien, de lo que les gustaría obtener por parte de una mujer al momento de tener una relación sexual con ellas.

Le  pregunté a diez mujeres y diez hombres dentro de la Ibero si veían porno con frecuencia. Las respuestas no me sorprendieron, pues nueve de los diez hombres dicen sí ver porno de diferentes tipos con frecuencia mientras que sólo dos mujeres admitieron ver pornografía (una de ellas sólo cuando su pareja se lo pide).

Pero entonces me pregunto, ¿estarán mintiendo las mujeres cuando les pregunto?, y si es así ¿por qué? No toda la pornografía tiene la intención de poner a la mujer como un objeto pues existen videos caseros o amateur de los que puedes disfrutar y son mucho más parecidos a la realidad.

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