Sobre juguetes sexuales y otras perversiones

Andrea Molina – @andymolina21
Comunicación 8° semestre 

Usar juguetes nos ayuda a conocernos mejor a nosotros mismos o incluso agregarle más placer a las relaciones sexuales con la pareja. No son cosas comparables, sino más bien complementarias.

Una estudiante de 23 años de edad de la carrera de Ingeniería Química comenta que “un orgasmo con un juguete no se compara con uno de verdad. A veces son mucho más intensos porque te tomas tu tiempo para hacerlo y sabes perfectamente para dónde ir. Pero eso no quiere decir que no sean increíbles los orgasmos con alguien más, solo son diferentes”.

La tienda americana en línea llamada www.spencersonline.com cuenta con una lista de más de 30 diferentes productos sexuales entre los cuales se encuentran diferentes tipos de juguetes como:

  • Dildos y vibradores contra agua.
  • Conejito (dildo con un vibrador en forma de orejas de conejo).
  • Vibradores en forma de bala (para uso externo, o sea del clítoris).
  • Calzones con vibradores incluidos.
  • Dildos para la estimulación del punto G.
  • Strap On.
  • Anillo Vibrador (se coloca al rededor del pene).
  • Bolas Ben Wa (utilizados analmente o vaginalmente).
  • Muñecas inflables.
  • Mangas (moldes de plástico delgado en forma de condón para la estimulación del pene).

Aunque exista una gran variedad de juguetes, su uso sigue siendo un tema tabú entre los jóvenes. Cuando vamos caminando por la calle y vemos una sex shop es inevitable sentir una enorme curiosidad por ver qué es lo que hay adentro, pero muchas veces nos da pena entrar. Y más si estamos solos.

Al pasar la puerta es inevitable reírse nerviosamente al encontrar dildos negros de dos metros de largo y uno de ancho, o ver todo un estante con penes de diferentes tamaños y acomodados por colores.

Una alumna de la carrera de Literatura de la Universidad Iberoamericana dice: “siempre tengo ganas de comprarme un juguete, pero siempre me da pena entrar sola. Que salga en el recibo de la tarjeta lo que me compre y que mi mamá lo encuentre escondido en mi cuarto y se vuelva loca”.

El uso juguetes sexuales no debería de ser un tema que nos avergüence pues han sido parte de la historia desde la antigua Grecia,  cuando  fue  creado  el primer dildo. Los comerciantes solían venderlos con el nombre de “Olisbos” a las mujeres solteras.

Éstos y más tipos de juguetes sexuales son encontrados alrededor de todo el mundo a lo largo de la historia. Entonces, ¿por qué a nosotros nos da tanta pena usarlos o decir que los usamos?

No nos podemos olvidar de que vivimos en un país un poco más conservador que otros en cuanto al tema de la sexualidad. Y aunque no en la misma cantidad como en Amsterdam, siguen existiendo sex shops en México en las que todos podemos entrar (siendo mayores de edad) y comprar lo que queramos sin ser molestados o juzgados

Una alumna de la carrera de Comunicación nos cuenta sobre  una  des  sus compras:

Una vez fui a la Zona Rosa con mis amigos y les pedí que me esperarán afuera de una SexShop para comprarme un nuevo vibrador. Cuando estaba pagando, me di la vuelta y vi que todos mis amigos estaban parados viendo el producto que compré y analizándolo mientras reían. Desde ese día, cada vez que me ven me preguntan si mi compra me sirve o si ya la tengo que volver a cambiar por tanto uso.

Al preguntarle a 20 hombres y 20 mujeres de la Universidad Iberoamericana si eran dueños de algún tipo de juguete sexual encontramos respuestas interesantes: sólo 4 de las mujeres encuestadas dicen tener juguetes mientras que las demás nunca han tenido uno (o lo niegan).

Por otro lado, ninguno de los hombres encuestados son dueños de algún juguete. Sin embargo, 6 de ellos dicen ya haber tenido relaciones sexuales con su pareja y un juguete.

Es  inevitable darse cuenta de que incluso no existen muchos juguetes para hombres que no necesariamente quieran un vibrador anal. Sin embargo, ya comienzan a existir cada vez más productos innovadores.

Entonces, ¿por qué existe tanto prejuicio acerca del uso de los juguetes sexuales? Fueron inventados para satisfacer nuestras necesidades completamente naturales y no tiene nada de malo si antes de dormir sacas a tu pequeño amigo del cajón para descansar todavía mejor.

 

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